TALLER DE CREATIVIDAD TEATRO Y VIDEO
Francisco Aragón
Correro
El autor nos va narrando como construyeron este espacio
junto con Sylvie Nys y los alumnos del IES Matilde Casanova de la Algaba.
Este espacio de trabajo se va creando teniendo en cuenta las
posibilidades e intereses de los alumnos, buscando el entusiasmo, la sorpresa, el
compromiso y la colaboración de los integrantes del taller.
TALLER DE CREATIVIDAD TEATRO Y VIDEO
Francisco Aragón
Correro
Antes de comenzar, decir que el taller de creatividad teatro
y video en el IES Matilde Casanova de la Algaba lo impartíamos Sylvie Nys, que no ha
podido por motivos profesionales venir y yo Francisco Aragón y digo lo
impartíamos porque ya no existe por culpa de los recortes.
El primer año, curso (2010/2011) nos fue imposible hacer
teatro, el curso se desarrollaba en horario extraescolar, de 4 a 6 de la tarde, una vez a la
semana, y aunque el alumnado tenía la obligación de asistir, el absentismo
impedía crear un grupo estable. El teatro necesita constancia. Es por lo que nos
decidimos, después de ver que no íbamos a llegar a ninguna parte, trabajar con el
video, que se adapta mejor a las necesidades del momento y el resultado es más
inmediato. El teatro es un arte o una actividad que requiere un largo recorrido, cosa que no pasa
con el video, aunque tengan elementos comunes.
Decir, que cada jornada de trabajo era una sorpresa, pues no
sabíamos con cuantos alumnos contábamos en ese día, es por lo que siempre
traíamos varios planes A,B,C,D... siempre en función de la cantidad de alumnos que había; el grupo
total era de 20 pero había días que nos encontrábamos con dos alumnos.
Comenzábamos haciendo una lectura de varios guiones en los
que habían participados los alumnos aportando posibles argumentos y que trataban sobre problemas de convivencia. Estos guiones se modificaban en función a la cantidad de alumnos que habían venido. La
elección de los personajes la recuerdo como el momento en que realmente el alumno
se implicaba en la creación. Hacer de bueno o malo era una decisión teatral, pues por primera vez se tenía conciencia de
hacer algo diferente a lo cotidiano. Ya que no podíamos hacer teatro teníamos
que hacer ficción, lo mas cercano al teatro, es por lo que descartamos el
estilo documental, es decir que ellos hicieran de sí mismo. Buscábamos papeles en
el que los alumnos se metieran en la piel de otros personajes que fueran
diferentes a ellos, no siempre se conseguía pero ese era nuestro objetivo.
Una vez solucionado esta etapa pasábamos directamente al
rodaje.
Ponerse delante de la cámara era la segunda decisión
creativa que tomaba el alumno. La cámara, como el público, al principio
intimida, pero una vez superado esta barrera los alumnos se lanzaban a rodar todas las tomas que fueran necesarias.
Memorizar el texto es otro paso decisivo en este proceso
creativo, niños que son incapaces de aprenderse una frase, a fuerza de repetir
tomas, terminaban ese día ejercitando la memoria.
Una vez que habíamos filmado la historia (Siempre creábamos
historias cortas de tres a cinco minutos porque ira imposible contar con los
mismos la semana siguiente) visionábamos lo filmado y era el momento de las
risas, sobre todo con las tomas falsas. Después ya en solitario y fuera del
curso, Sylvie y yo hacíamos el montaje definitivo con sus efectos y su
música que mostrábamos a la semana siguiente. Era el momento de la
autoestima y funcionaba como reactor
para hacer otro corto. Así conseguimos crear un grupo casi estable.
Estos cortos eran colgados en el
blog del centro y los grupos participaban dando posibles soluciones o
desenlaces a los conflictos planteados y sin resolver. Es importante porque
esto generó una dinámica de participación del resto del alumnado en la producción
del taller. Y para los alumnos participantes en el taller una satisfacción
personal al verse reconocidos por sus compañeros y familiares.
Aunque ese primer año fue frustrante a nivel teatral, con
los cortos les abrimos las puertas para engancharlos al teatro, pues manejábamos
herramientas comunes.
-Al indagar en diferentes personajes desnudábamos sus
sentimientos haciéndolos más transparentes.
- Al ponerse delante de la cámara se enfrentaban a un hipotético público
-Y una cosa muy importante, lo que me dice mi experiencia es
que los niños tienen que ver resultados para confiar en el profesor; cuando se consigue esa confianza te siguen. Quiero pensar que ese curso dejó huellas en algunos alumnos.
En el segundo año (2011-2012) el equipo del Departamento de Orientación apoyado por la dirección del Centro hizo que el taller formara parte del currículo del alumno al desarrollarse en horario escolar, decisión muy acertada ya que el absentismo disminuía y
los alumnos se sentían motivados por subir notas con el teatro.
Al tener este apoyo institucional (llamémoslo así) pusimos
un objetivo mucho más ambicioso: crear una obra de teatro y representarla al final del curso.
Planteamos la creación teatral con dificultades graduales
para que surgiera esa confianza en los profesores y en el grupo. Vista la
experiencia del año anterior alternábamos el teatro con el video, rodando
historias relacionadas con el instituto por
la dirección del Centro ejemplo: el hábito a la lectura y de días señalados como
el de San Valentín. Con esto comenzamos a crear el grupo.
El grupo es fundamental en el teatro, es por lo que una vez
creado ese grupo más o menos estable, comenzamos a trabajar para que actuaran
delante de sus compañeros, tarea que no fue fácil pues los niños no tenían
miedo a actuar delante de otros niños desconocidos, pero delante de sus
compañeros de clase era otra cosa, la vergüenza, el miedo y otros conflictos
interiores surgen cuando son tus propios compañeros los que te van a ver. Y a
esta meta llegamos en el día de San Valentín, actuando una escena de “Los
enamorados” de Goldoni, delante de todos los cursos, en varias secciones,
durante un solo día. Decir que no todo el grupo se subió al escenario, algunos
aun no habían vencido esos miedos y vergüenzas, pero todo era cuestión de
tiempo. Había que trabajar, paso a paso y personalizar esta enseñanza de vez en
cuando.
Ese día en el que representaron a Goldoni, no solo conseguimos dar un paso importante
en el proceso creativo que requiere el
teatro, sino que reforzamos la estructura del grupo por el compañerismo, el respeto,
la tolerancia y la confianza que se creó,
todo el esfuerzo no fue en vano. Ellos vieron que sus propios compañeros
del instituto se lo pasaban bien con risas sanas y no destructivas como creían.
Síntoma de esto es que los alumnos que no habían participado en esta representación
se animaron para continuar en el grupo con el compromiso de llegar al final.
Y una cosa muy importante, dentro del grupo no podía haber
subgrupos, éramos todos iguales, fue una lucha importante contra la exclusión
que se producía por la mayoría de niños dentro del grupo sobre algunos alumnos,
sobre todo sobre una alumna rumana de la
que hablaré.
El último objetivo que nos pusimos y que cerraba el proceso
creativo, fue actuar en el pueblo delante de sus familiares y amigos una obra
completa de principio a fin e ir al Certamen de Teatro organizado por el IES el
Majuelo de Gines.
La obra fue escrita por mi “El Cantar de los pájaros” HECHA a la medida del grupo, 20 alumnos.
Se superó muchas dificultades y paso a paso fuimos
venciendo barreras. La autoestima y la confianza subían, algunos de estos
conflictos que se superaron hay que personificarlos para comprenderlos.
Por ejemplo:
La chica rumana es un ejemplo, de superación esperanzador. Estaba
excluida del grupo, cosa que no se consintió desde el Departamento de orientación, ni por nosotros, y lo más importante, ella tampoco lo consintió
a su forma. De no saber hablar apenas el español se aprendió un texto
importante, callando a los que decían que no la comprendían, de ser el patito
feo se convirtió poco a poco en cisne y al final algunos niños que hablaban
peste de ella la respetaban y la ligaban. Decir que la autoestima de esta
alumna, de estar apartada a encontrase respaldada por el grupo subió por las
nubes. Recuerdo a su madre al finalizar la representación en el teatro de la Algaba que no paraba de
darnos las gracias a Sylvie y a mi por lo que habíamos hecho por su hija.
Otro caso el de una niña de una timidez grande al principio,
fue superando barreras para terminar con un aplomo profesional echándose la
obra a sus espaldas y tomando decisiones sobre el resto del grupo de autentica
líder.
Y otro caso el de una
alumna de familia gitana. No solamente tuvo la valentía de salirse del subgrupo
de sus primos que la coartaban, sino que aparte de su papel tomó también el papel importante que había dejado
otra alumna que abandonó a los pocos días de la representación y consiguió memorizar los dos textos, de personajes además diferentes. Eso le dio autoestima y confianza
en si misma.
Eso fue constatado por los profesores que no daban crédito al
ver como esos niños y niñas que eran incapaces de memorizar una frase se sabían
textos enteros.
Conclusión:
La motivación, el placer, la alegría, hizo que sus
autoestimas subieran por el simple hecho de haber superado lo que para ellos parecián
imposibles de superar.
Ellos descubren que son capaces de superar esas dificultades
y se hacen más solidarios tolerantes, respetuosos.
También eran conscientes del derecho a la equivocación y
cuando ocurre eso, surge la solidaridad y el compañerismo apoyándose
mutuamente.
Uno de nuestros lemas era “Mejor la constancia que el
talento” porque era eso lo que mejoraba la actuación y fruto de esa constancia,
fue el subirse al escenario e interpretar la obra para el pueblo y los suyos.
Nosotros a pesar de las dificultades que hemos tenido con
ellos tuvimos la misma actitud que tenemos con actores profesionales y las mismas
metas que tenemos con actores profesionales, porque no es una cuestión de
experiencia, es mas una cuestión de reglas, normas que se tienen que respetar
para llegar al mismo objetivo, subirse a un escenario. Eramos concientes de que
ellos no tenían la experiencia de un profesional, sin embargo, buscábamos la
misma calidad artística que con los profesionales y eso es transmitirles no solo
actitud ante la vida sino valores artísticos ante la vida.
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