viernes, 27 de septiembre de 2013

TALLER 3


TALLER DE CREATIVIDAD TEATRO Y VIDEO
Francisco Aragón Correro

El autor nos va narrando como construyeron este espacio junto con Sylvie Nys y los alumnos del IES Matilde Casanova de la Algaba.

Este espacio de trabajo se va creando teniendo en cuenta las posibilidades e intereses de los alumnos, buscando el entusiasmo, la sorpresa, el compromiso y la colaboración de los integrantes del taller.



TALLER DE CREATIVIDAD TEATRO Y VIDEO
Francisco Aragón Correro

Antes de comenzar, decir que el taller de creatividad teatro y video en el IES Matilde Casanova de la Algaba lo impartíamos Sylvie Nys, que no ha podido por motivos profesionales venir y yo Francisco Aragón y digo lo impartíamos porque ya no existe por culpa de los recortes.

El primer año, curso (2010/2011) nos fue imposible hacer teatro, el curso se desarrollaba en horario extraescolar, de 4 a 6 de la tarde, una vez a la semana, y aunque el alumnado tenía la obligación de asistir, el absentismo impedía crear un grupo estable. El teatro necesita constancia. Es por lo que nos decidimos, después de ver que no íbamos a llegar a ninguna parte, trabajar con el video, que se adapta mejor a las necesidades del momento y el resultado es más inmediato. El teatro es un arte o una actividad que  requiere un largo recorrido, cosa que no pasa con el video, aunque tengan elementos comunes.
Decir, que cada jornada de trabajo era una sorpresa, pues no sabíamos con cuantos alumnos contábamos en ese día, es por lo que siempre traíamos varios planes A,B,C,D... siempre en función  de la cantidad de alumnos que había; el grupo total era de 20 pero había días que nos encontrábamos con dos alumnos.
Comenzábamos haciendo una lectura de varios guiones en los que habían participados los alumnos aportando posibles argumentos y que trataban sobre problemas de convivencia.  Estos guiones se modificaban en función a la  cantidad de alumnos que habían venido. La elección de los personajes la recuerdo como el momento en que realmente el alumno se implicaba en la creación. Hacer de bueno o malo era una decisión teatral,  pues por primera vez se tenía conciencia de hacer algo diferente a lo cotidiano. Ya que no podíamos hacer teatro teníamos que hacer ficción, lo mas cercano al teatro, es por lo que descartamos el estilo documental, es decir que ellos hicieran de sí mismo. Buscábamos papeles en el que los alumnos se metieran en la piel de otros personajes que fueran diferentes a ellos, no siempre se conseguía pero ese era nuestro objetivo.
Una vez solucionado esta etapa pasábamos directamente al rodaje.
Ponerse delante de la cámara era la segunda decisión creativa que tomaba el alumno. La cámara, como el público, al principio intimida, pero una vez superado esta barrera los alumnos se lanzaban a rodar  todas las tomas que fueran necesarias.
Memorizar el texto es otro paso decisivo en este proceso creativo, niños que son incapaces de aprenderse una frase, a fuerza de repetir tomas, terminaban ese día ejercitando la memoria.
Una vez que habíamos filmado la historia (Siempre creábamos historias cortas de tres a cinco minutos porque ira imposible contar con los mismos la semana siguiente) visionábamos lo filmado y era el momento de las risas, sobre todo con las tomas falsas. Después ya en solitario y fuera del curso, Sylvie y yo hacíamos el montaje definitivo con sus efectos y su música  que mostrábamos a la semana  siguiente. Era el momento de la autoestima  y funcionaba como reactor para hacer otro corto. Así conseguimos crear un grupo casi estable.
Estos cortos eran colgados en  el  blog del centro y los grupos participaban dando posibles soluciones o desenlaces a los conflictos planteados y sin resolver. Es importante porque esto generó una dinámica de participación del resto del alumnado en la producción del taller. Y para los alumnos participantes en el taller una satisfacción personal al verse reconocidos por sus compañeros y familiares.
Aunque ese primer año fue frustrante a nivel teatral, con los cortos les abrimos las puertas para engancharlos al teatro, pues manejábamos herramientas comunes.  
-Al indagar en diferentes personajes desnudábamos sus sentimientos haciéndolos más transparentes.
- Al ponerse delante de la cámara se  enfrentaban  a un hipotético público
-Y una cosa muy importante, lo que me dice mi experiencia es que los niños tienen que ver resultados para confiar en el profesor;  cuando se consigue esa confianza te siguen.  Quiero pensar que ese curso dejó huellas en  algunos alumnos.

En el segundo año (2011-2012) el equipo del  Departamento de Orientación apoyado por   la dirección del Centro  hizo que el taller formara  parte del currículo del alumno al desarrollarse en horario escolar, decisión  muy acertada ya que el absentismo disminuía y los alumnos se sentían motivados por subir notas con el teatro.
Al tener este apoyo institucional (llamémoslo así)   pusimos un objetivo mucho más ambicioso: crear una obra de teatro y representarla  al final del curso.
Planteamos la creación teatral con dificultades graduales para que surgiera esa confianza en los profesores y en el grupo. Vista la experiencia del año anterior alternábamos el teatro con el video, rodando historias relacionadas  con el instituto por la dirección del Centro ejemplo: el hábito a la lectura y de días señalados como el de San Valentín. Con esto comenzamos a crear el grupo.
El grupo es fundamental en el teatro, es por lo que una vez creado ese grupo más o menos estable, comenzamos a trabajar para que actuaran delante de sus compañeros, tarea que no fue fácil pues los niños no tenían miedo a actuar delante de otros niños desconocidos, pero delante de sus compañeros de clase era otra cosa, la vergüenza, el miedo y otros conflictos interiores surgen cuando son tus propios compañeros los que te van a ver. Y a esta meta llegamos en el día de San Valentín, actuando una escena de “Los enamorados” de Goldoni, delante de todos los cursos, en varias secciones, durante un solo día. Decir que no todo el grupo se subió al escenario, algunos aun no habían vencido esos miedos y vergüenzas, pero todo era cuestión de tiempo. Había que trabajar, paso a paso y personalizar esta enseñanza de vez en cuando.
Ese día en el que representaron a Goldoni,  no solo conseguimos dar un paso importante en  el proceso creativo que requiere el teatro, sino que reforzamos la estructura del grupo por el compañerismo, el respeto, la tolerancia y  la confianza  que se creó,  todo el esfuerzo no fue en vano. Ellos vieron que sus propios compañeros del instituto se lo pasaban bien con risas sanas y no destructivas como creían. Síntoma de esto es que los alumnos que no habían participado en esta representación se animaron para continuar en el grupo con el compromiso de llegar al final.
Y una cosa muy importante, dentro del grupo no podía haber subgrupos, éramos todos iguales, fue una lucha importante contra la exclusión que se producía por la mayoría de niños dentro del grupo sobre algunos alumnos, sobre todo sobre  una alumna rumana de la que hablaré.
El último objetivo que nos pusimos y que cerraba el proceso creativo, fue actuar en el pueblo delante de sus familiares y amigos una obra completa de principio a fin e ir al Certamen de Teatro organizado por el IES el Majuelo de Gines.
La obra fue escrita por mi “El Cantar de los pájaros”   HECHA  a la medida del grupo, 20 alumnos.
Se  superó  muchas dificultades y paso a paso fuimos venciendo barreras. La autoestima y la confianza subían, algunos de estos conflictos que se superaron hay que personificarlos para comprenderlos.
Por ejemplo:
La chica rumana es un ejemplo, de superación esperanzador. Estaba excluida del grupo, cosa que no se consintió desde el  Departamento de orientación, ni por nosotros,  y lo más importante, ella tampoco lo consintió a su forma. De no saber hablar apenas el español se aprendió un texto importante, callando a los que decían que no la comprendían, de ser el patito feo se convirtió  poco a poco  en cisne y al final algunos niños que hablaban peste de ella la respetaban y la ligaban. Decir que la autoestima de esta alumna, de estar apartada a encontrase respaldada por el grupo subió por las nubes. Recuerdo a su madre al finalizar la representación en el teatro de la Algaba que no paraba de darnos las  gracias a Sylvie y a mi  por lo que habíamos hecho por su hija.
Otro caso el de una niña de una timidez grande al principio, fue superando barreras para terminar con un aplomo profesional echándose la obra a sus espaldas y tomando decisiones sobre el resto del grupo de autentica líder.
Y otro caso el de  una alumna de familia gitana. No solamente tuvo la valentía de salirse del subgrupo de sus primos que la coartaban, sino que aparte de su papel  tomó  también el papel importante que había dejado otra alumna que abandonó a los pocos días de la representación  y consiguió memorizar los dos  textos, de personajes además  diferentes. Eso le dio autoestima y confianza en si misma.
Eso fue constatado por los profesores que no daban crédito al ver como esos niños y niñas que eran incapaces de memorizar una frase se sabían textos enteros.

Conclusión:
La motivación, el placer, la alegría, hizo que sus autoestimas subieran por el simple hecho de haber superado lo que para ellos parecián imposibles de superar.
Ellos descubren que son capaces de superar esas dificultades y se hacen más solidarios tolerantes, respetuosos.
También eran conscientes del derecho a la equivocación y cuando ocurre eso, surge la solidaridad y el compañerismo apoyándose mutuamente.
Uno de nuestros lemas era “Mejor la constancia que el talento” porque era eso lo que mejoraba la actuación y fruto de esa constancia, fue el subirse al escenario e interpretar la obra para el pueblo y los suyos.

Nosotros a pesar de las dificultades que hemos tenido con ellos tuvimos la misma actitud que tenemos con actores profesionales y las mismas metas que tenemos con actores profesionales, porque no es una cuestión de experiencia, es mas una cuestión de reglas, normas que se tienen que respetar para llegar al mismo objetivo, subirse a un escenario. Eramos concientes de que ellos no tenían la experiencia de un profesional, sin embargo, buscábamos la misma calidad artística que con los profesionales y eso es transmitirles no solo actitud ante la vida sino valores artísticos ante la vida.

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