EL TRABAJO CON LAS FAMILIAS EN LA EDUCACIÓN INFANTIL
Pablo Montero Candial. Psicólogo, Psicoanalista. Orientador
Psicopedagógico en E.I Pulgarcito
Resumen
La ponencia trató por un lado de contar la experiencia en el trabajo con
las familias en la Escuela Infantil Pulgarcito, en Tomares, resaltando la
importancia de generar las condiciones que permitieran crear una verdadera
alianza entre la familia y la escuela, siendo la escucha la herramienta por
excelencia y huyendo de errores habituales como el de colocarse en el lugar del
saber o la confusión entre los lugares que ocupan la familia y la escuela. A
partir de ahí se habló de los pilares básicos del proyecto y el trabajo que
realizan: equipo educativo, AMPA, Dpto. de Orientación, el Municipio.
Por otro lado, se expuso un modelo teórico basado en el modelo del
encuadre terapéutico de Green, basado en una matriz activa (atención flotante,
escucha etc..) y un estuche (frecuencia de las sesiones…). Aplicado al objetivo
en cualquier colegio de generar puentes con las familias tendríamos una matriz
activa (escucha, no lugar del saber, formación contínua, alianza equipo
educativo, supervisión externa, entre otros) y un estuche (cómo producir esa
alianza dependiendo de las peculiaridades y características sociales y
culturales de cada centro y cada familia. Un guante para cada familia, un
guante para cada barrio).
Para aquellos contextos con mayor problemática social se habló de las
Comunidades de aprendizaje como la mejor herramienta para generar las
condiciones de comunicación con las familias.
En síntesis, la propuesta que realizo para pensar el trabajo con las
familias, es la creación, a través del encuadre, de un tercer espacio que hace
posible el encuentro y la separación (la discriminación) entre el lugar de la
familia y el de la escuela que delimitaría el espacio potencial que hace
posible la comunicación.
EL TRABAJO CON LAS FAMILIAS EN LA EDUCACIÓN INFANTIL
Pablo Montero Candial. Psicoanalista, Asesor
psicopedagógico en Escuelas infantiles
1.- Presentación.
Para que os situéis voy a contar algo sobre mi trayectoria profesional
que, como no, va muy ligada a la personal. Soy Psicólogo, de formación
psicoanalítica fundamentalmente y
trabajo como asesor psicopedagógico en escuelas infantiles desde hace 8 años y desde hace más de 15 años años en consulta
particular como terapeuta de niños y adolescentes sobre todo. Por otro lado,
soy socio de la escuela Infantil Pulgarcito en Tomares y las experiencias que
voy a contar se desarrollan sobre todo en esta escuelita, en la que trabajo
casi a tiempo completo. También deciros que durante 10 años fui profe, en
Pulgarcito, de niños de 4 y 5 años, lo que me aportó una visión muy cercana,
desde dentro, de las dificultades y gratificaciones de la labor docente y que
durante 5 años fui voluntario de la asociación de prevención de
drogodependencias Elige la Vida, donde pude adquirir experiencia en un contexto
bastante complejo.
En cuanto al Proyecto Pulgarcito deciros que nació hace 35 años de la
mano de Asunción Cid, su fundadora y que los demás componentes del equipo nos
fuimos uniendo a lo largo de los años. Pulgarcito siempre fue una escuela muy
cercana a las familias pero es en los últimos 10 años cuando dimos un paso
adelante con el objetivo de que escuela y familia caminaran juntas. Recuerdo
que en aquel tiempo nos reunimos con el psicoanalista Ramón Sarmiento y que de
ese encuentro sacamos bastante claro que para conseguir lo que queríamos
teníamos que crear las condiciones. A partir de ahí nos pusimos a trabajar: pensamos
cuáles tenían que ser estas condiciones y partimos de una idea básica: la
comunicación, pero cuál es el requisito previo para que exista comunicación: la
escucha. Pero qué es escuchar y cómo se consigue; pensamos que escuchar tiene
que ver con ponerse en el lugar del otro sin perder el propio. Cómo siempre nos
quejamos de que la familia no escucha, aplicamos un paso necesario que lo
propiciara: escuchar a las familias como medio de generar dichas condiciones.
También pensamos en tratar de evitar los errores habituales en los que se cae
en ocasiones en muchos centros educativos:
-Si la escuela se coloca en el lugar del saber, con un discurso
pedagógico o universitario (como diría Lacán), alternándolo en ocasiones con
una posición de amo, difícilmente generará en sus alumnos el deseo de aprender.
El deseo como motor del aprendizaje aparece ante una posición del docente
paradójicamente de “no saber”, una posición que permite al alumno sentir que
tiene algo que decir en relación con su propio deseo y que la solución no es
alienarse al deseo pedagógico. Algo parecido ocurre con las familias ya que a
veces ese estilo “cátedra” de algunas
formas de entrevista tutorial con los padres, pone en huída a las familias, que
se sienten en deuda por cómo le han dicho que tiene que hacer las cosas o
culpabilizada por haberlo hecho mal. Muchas escuelas de padres funcionan con
Psicólogos colocados en esa posición; ¿no será esa una de las causas de que sea
tan complicado crear y mantener estos espacios en los centros educativos? Una
Escuela que abre sus puertas para luego convertirse en perseguidora de las
familias de los alumnos es una escuela a la que nadie quiere ir si no es por
obligación. ”Una escuela que lo da todo se siente muy bien a corto plazo pero
contempla con frustración cómo las familias se alejan”
-Otro error que observábamos y en el que no queríamos caer, tenía que
ver con cómo docentes y familias
confunden a veces sus roles metiéndose unos en el terreno de los otros. Como si
no hubiera discriminación suficiente entre ambos espacios. ¿No será que hay que
buscar un tercer espacio que ordene un poco esta relación? (pero de este
espacio hablaré luego).
Ahora voy a pasar a explicar los frentes que abrimos para desarrollar el
proyecto Pulgarcito como una experiencia creativa en el trabajo con las
familias:
2.- El proyecto “Pulgarcito”, una experiencia creativa en el
trabajo con las familias.
A)
El primer frente consistió en impulsar la creación de
la asociación de padres y madres con una peculiaridad diferenciadora que propiciara
una auténtica alianza entre la familia y la escuela. Una de las socias hizo la
función de mediadora y asistía a todas las reuniones de la Asociación de tal
manera que cada parte tenía voz y voto en el proyecto común., generando así un
verdadera alianza escuela-familia. En estas reuniones se planifican y organizan
muchas de las actividades de la Escuela como:
-Fiestas, excursiones, las charlas
–coloquio, el taller de padres y madres etc..
-Se decidió también realizar una revista
propia de la Escuela, el Boletín Pulga, que es una revista que sale dos veces
en cada curso en la que además de muchas fotos aparecen artículos de interés
muchos de ellos escritos por los propios padres. Además, la confección de la
revista la lleva acabo algún padre diseñador-gráfico.
Para los diferentes
gastos que se generan los padres pagan una pequeña cuota y a día de hoy el 98%
de las familias participa.
B)
Otro frente consistió en la creación del Dpto.
Psicopedagógico, coordinado por mí. Su trabajo se centra en tres áreas:
1-Las profesoras: ofreciendo un
espacio de supervisión y formación contínua, además de ayudarlas cuando así lo
requieren con presencia en las clases.
2- Los niños: en la observación
directa y la realización de talleres sensopsicomotrices.
3-Las familias: donde se abren a
su vez varias líneas de intervención:
*Por un lado estoy
a su disposición para escuchar sus dificultades en la crianza de los hijos y
ayudarlos a pensar cómo abordarlas; ellas pueden solicitar hablar conmigo
cuando lo deseen convirtiendo estos encuentros en verdaderas oportunidades para
acceder a poder pensar de una manera subjetiva en las diferentes problemáticas
que les surgen. La idea no es dar pautas sino ir un poco más allá, pensar la
situación desde diferentes ángulos y sin juzgar, ayudarlos a encontrar sus
propios recursos para afrontar la
situación. Aquí me encuentro de todo: cosas leves relacionadas con los momentos
de despegue típicos: dejar el chupete, pañales, problemas con la alimentación,
el sueño etc.. hasta problemáticas más graves con familias con pocos recursos
simbólicos para abordar la educación de sus hijos. En general vienen
angustiados y al sentirse escuchados y contenidos ellos mismos encuentran las
respuestas que buscan.
*Además de estas entrevistas de consulta yo
solicito a las familias entrevistas rutinarias para cambiar impresiones,
recabar alguna información que me permita conocer mejor a cada niño para
interpretar mejor su desarrollo e informar personalizadamente sobre la
evolución de cada alumno..
*Las charlas-coloquio: los
padres en coordinación con la Escuela deciden qué temas les interesan
organizándose unas 4 o 5 charlas-coloquio conducidas por profesionales del
ámbito deseado.
*También y en coordinación con el AMPA,
organizamos un Taller de Padres y Madres, que a diferencia de las
charlas-coloquio se crea un grupo con compromiso de asistencia y metodología
dinámica.
*
Taller Sensopsicomotor con padres e hijos/as: se
trata de una experiencia en la que los niños y niñas protagonizan una
experiencia multisensorial (con diferentes materiales, música etc…) y psicomotriz. Esta actividad, que no tiene
coste para los padres, se realiza por la tarde y los padres están presentes en
la clase interaccionando con sus hijos/as. Esta experiencia está resultando
todo un éxito. El sentido que tiene, a parte de pasar un rato divertido, es que
es de gran importancia para el niño que pueda compartir con sus padres un
espacio tan cotidiano para ellos. Es como establecer una continuidad entre la
familia y la escuela, lo que contribuye a que el niño pueda elaborar mejor la
separación.
También hacemos
otros talleres como el de Cajas de cartón, de Expresión y creatividad o el de
Masajes (este último en la clase de los bebés).
4.-El municipio.
*Por otro lado y
con la idea de abrir las puertas de la Escuela también a la población de
Tomares en general, participamos en radio Tomares con una sección de
Psicología Infantil. Cada viernes llevamos un tema y en ocasiones me
acompañan otros profesionales que invito y también padres y abuelos de los
niños. Ahora que nombro a los abuelos, decir que a todas las reuniones están
invitados los abuelos ya que hoy día muchos de ellos tienen una presencia
fundamental en la vida cotidiana de los niños.
* También me
gustaría hablar de una Plataforma
que se ha creado en Tomares, llamada CAUCES con la cual colaboramos.
Está formada por el colectivo de familias y el profesorado y tiene como principal
objetivo crear cauces de comunicación y entendimiento para facilitar la
convivencia en el marco educativo familia-escuela. Sirviendo también de nexo de
unión entre los diferentes centros educativos de Tomares para que cada centro
se pueda beneficiar de las aportaciones del resto. Por ejemplo, si un centro
implanta un programa de mediación escolar en situaciones conflictivas o realiza
alguna actividad que favorezca la relación con las familias la plataforma se
encarga de difundir dichas experiencias en otros centros. Hace poco invitamos
al programa de radio a la junta coordinadora de esta plataforma y le dedicamos
dos programas a explicar al municipio su labor. Las palabras claves de su
proyecto son: comunicación, encuentro, diversidad, positivismo y convivencia
(que como ellos dicen es “vivir en compañía”).
3.-El modelo del encuadre para pensar el trabajo con las
familias en el cualquier contexto educativo.
Ahora voy a intentar ofrecer un modelo de pensamiento del tema que nos
ocupa sirviéndome de un marco teórico conocido como modelo del encuadre
elaborado por el Psicoanalista Andrée Green. Se trata de un modelo terapéutico
que consta de una matriz activa, formada
por la atención flotante, la escucha benevolente del analista, la asociación
libre y la interpretación y por otro lado un estuche, por ejemplo, si el
análisis es cara a cara, la frecuencia de las sesiones, el tema económico. Este
dispositivo permite trabajar con multitud de patologías diferentes. También,
reflejar que todo Psicoanalista se apoya en tres pilares fundamentales: la
formación contínua, la supervisión de sus casos por otro Psicoanalista y el
análisis personal.
Pues bien, siguiendo este modelo y haciendo una extrapolación a los
colegios de educación infantil (y tal vez a todos los colegios) podríamos
hablar de que para generar esas condiciones que he nombrado antes en las que
poder crear puentes entre la familia y la escuela que permitan abordar las
diferentes problemáticas que se dan en estas edades, podemos partir del
siguiente planteamiento general:
Necesitaríamos por tanto una matriz activa y un estuche, me explico.
En este caso la matriz activa constaría de lo siguiente:
-La comunicación familia-escuela como objetivo,
la escucha como principal herramienta: es decir, mantener una posición alejada
del discurso pedagógico del saber, de un estilo omnipotente que genera
frustración y angustia. Elegir una posición que permita generar las condiciones
de colaboración y cooperación con las familias respetando los lugares de cada
uno y propiciando la participación activa. Ponernos en el lugar de las familias
para favorecer la escucha y que ello propicie que puedan a su vez escuchar a la
escuela y que la palabra de ambas tenga valor.
-Un equipo de profesores aliado con esta causa, que se consideran
maestros no sólo de la asignatura sino también de los alumnos y que por tanto
colaboran con la familia en el acompañamiento del niño. Un equipo que promueve el trabajo grupal para generar esa alianza entre la familia y
la escuela.
- Generar espacios para la formación, pero no como alimento del
narcisismo si no como la manera de generar herramientas que permitan situarse
en los diferentes ángulos de las realidades educativas.
- La supervisión externa, que
permita desde la terceridad, entrar en un terreno intermedio entre sentir y
actuar, es decir, un espacio para el pensamiento y la reflexión. (De esto ya
hemos aprendido mucho con Eva). Muchos centros no podrán contar con
profesionales que hagan esta función pero muchos profesores tienen la suficiente
formación para generar un encuadre de trabajo que permita acceder a la
subjetividad y analizar las diferentes situaciones.
- Así mismo, si partimos de la idea que la herramienta educativa más
importante es el propio docente, cuanto mejor amueblada tenga su cabecita mejor para todos. Un maestro que
se escucha, escucha, si se cuida y respeta, cuida y respeta. Se trata de
conocerse uno lo suficientemente bien para poder manejar las propias angustias,
miedos e inseguridades para no transferirlas a los alumnos y a los padres y que
no se conviertan en obstáculos para la comunicación. ¿Puede un pescador ejercer
su profesión sin saber nadar? ¿Puede ser uno bombero y tener terror al fuego?
La idea no es ser un profe perfecto pero a lo mejor sí un profe aceptable y
para eso, tal vez, haya que emprender un camino hacia el conocimiento de uno
mismo que puede durar toda la vida.
Ya tenemos la matriz, la estructura básica, ahora hay que darle cuerpo.
El estuche tendría que ver con cómo producir esa alianza dependiendo de
las peculiaridades y características sociales y culturales de cada centro y
cada familia. Un guante para cada familia, un guante para cada barrio. Para
entenderlo voy a poner un vídeo que dura tres minutos (por cuatro esquinitas de
nada).
-Para aquellos colegios sin excesiva problemática social el guante es
menos difícil de encontrar y
requiere mucha dedicación y
energía pero una vez que se pone en marcha la participación de ambas
comunidades, la escolar y la familiar, todo tiende a ir sobre ruedas y el
esfuerzo es tan repartido que no se nota demasiado. El proyecto Pulgarcito
correspondería a esta zona más receptiva y sensible a las propuestas de la
escuela y en nuestro caso pusimos en funcionamiento lo que ya he explicado
anteriormente. Cada centro tendrá que analizar la idiosincrasia del barrio o
pueblo y encontrar poco a poco las tablas, que unidas, formarán los puentes que
permitirán que familia y escuela puedan caminar juntas aunque no revueltas y
confundidas.
-Otra
situación mucho más complicada es cuando el escenario escolar se sitúa en zonas
con graves problemas sociales, culturales y económicos. En este contexto, más
necesario se hace contar con una matriz activa bien estructurada. Aquí es
cuando no sólo hay que saber nadar y no tenerle pánico al fuego sino que además
hay que ser un pescador preparado para
resistir las tormentas del océano y un bombero valiente e intrépido. En muchas
ocasiones se hace muy complicado crear ese estuche, ese guante y es ahí donde
cobra más fuerza la idea de una escuela con las puertas abiertas a la ayuda
externa, tanto de la propia comunidad como de personas que voluntariamente
colaboran desde dentro. ¿Existe algún recurso hoy día para afrontar las
dificultades de contextos de alta complejidad? Pues sí, existen lo que se
conoce como Comunidades de aprendizaje (los CREA) que constituyen proyectos de transformación social y cultural de
los centros educativos y sus alrededores
dirigidos a la superación de fracaso escolar y
un mejor abordaje de los conflictos. Este proyecto se distingue por una apuesta
por el aprendizaje dialógico mediante
los grupos interactivos. El aprendizaje
dialógico es el resultado del diálogo igualitario; en otras palabras, es la
consecuencia de un diálogo en el que diferentes personas dan argumentos basados
en pretensiones de validez y
no de poder. El aprendizaje dialógico se puede dar
en cualquier situación del ámbito educativo y conlleva un
importante potencial de transformación social. La transformación está orientada
hacia el sueño de la escuela que se quiere conseguir. El aprendizaje escolar no
recae exclusivamente en manos del profesorado, sino que el logro de una
educación de gran calidad depende de la participación conjunta de las familias,
las asociaciones del
barrio y el voluntariado.
La propuesta que realizo para pensar el trabajo con las familias, es la
creación, a través del encuadre, de un tercer espacio que hace posible el
encuentro y la separación (la discriminación) entre el lugar de la familia y el
de la escuela que delimitaría el espacio potencial que hace posible la
comunicación.
Para terminar quiero leer una cita no sé muy bien de quien pero que
habla de
“Poder tener la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar,
el coraje para cambiar lo qué si puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia”
Pablo Montero
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