11 de enero 2013
En este grupo
debate participaron diferentes profesionales del ámbito educativo, pedagogos,
tutores, director de institutos, supervisor de escuelas infantiles, supervisor
de tutores de institutos, psicoanalistas y personas interesadas en la educación.
A partir de la
película “La educación prohibida” se generó una avalancha de comentarios de
todos los asistentes. Para poder seguir mejor los comentarios los agrupamos por
bloques temáticos aunque no fue de este modo como fueron apareciendo en la
conversación.
Principales
dificultades de la práctica educativa
- Dificultad en
la manera de enseñar, el dar respuestas implica que no haya descubrimiento y
que el saber sea algo que viene desde afuera; y afuera se queda el sujeto de la
educación transformándose en un repetidor.
- Falta de
motivación en los educadores.
- Dificultad en
la transmisión, ya que para que la transmisión sea posible tiene que estar
implicado el deseo del enseñante.
- Dificultad de
las etiquetas en los niños y no solo en el sentido de vago, distraído,
agresivo, sino también de las etiquetas psiquiátricas del “Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales”, como la tan conocida
hiperactividad con o sin déficit de atención, trastornos del aprendizaje,
trastornos generalizados del desarrollo y otros posibles trastornos que son
modos de encasillar a los niños, de cerrar toda pregunta que pueda dar lugar a
la subjetividad.
- Los niños no
quieren ir a la escuela y ante cualquier problema la estrategia es la amenaza.
No se motiva a los niños, los objetivos son absurdos y el profesor se frustra y
termina pagándolo con los niños.
¿Qué sería
necesario cambiar para que la educación cambie?
Mucha gente
quiere que la educación cambie, pero piensan que es imposible hacer nada, que
no tenemos el poder suficiente para hacerlo. Si el cambio viniera solo desde
afuera estaría de acuerdo. Pero el cambio no viene desde afuera y eso
lleva a la implicación de todos. Se trata de cambiar, cada uno en su pequeño
ámbito, intentar cambiar lo que pensamos que no funciona en la educación
Se destaca:
- La
importancia del trabajo de formación de los tutores. Los mejores formados son
los profesores de educación infantil porque su principal trabajo es en relación
a lo emocional.
- La
importancia del trato personal y
personalizado al alumno por parte de sus profesores.
- La
importancia de acercar la escuela a los padres y a lo social.
- La
importancia del deporte en la educación. En el juego se pone en acción la
competencia por la superación.
- La
importancia de la subjetividad en el proceso educativo, de los niños y de los
tutores.
- La
importancia de que el método educativo favorezca la confianza en uno mismo y no
coarte la capacidad creativa del niño.
- La
importancia del juego en el aprendizaje de los niños, en el juego hay
observación, experimentación, no es mera repetición.
- La
importancia de la identificación en el aprendizaje de los niños: es esencial
que en las intervenciones del educador las palabras sean coherentes con los
actos.
- Hay que
plantearse en estos tiempos modernos la metodología, porque probablemente sea
fundamental utilizar las nuevas tecnologías digitales para el día a día.
- También sea bueno replantearse el curriculum para que haya un equilibrio entre lo que se ha estudiado siempre y lo que habría que plantearse estudiar ahora.
- La importancia de que la gestión de los centros docentes sea lo más profesionalizada posible. Y que esté al alcance de esa dirección el poder gestionar los recursos humanos de los que quiera disponer.
- La importancia de conocer diversos métodos pedagógicos para entre todos ajustar un modelo que sea preferible para cada contexto.
- Es muy importante que se haga un pacto global para que el sistema educativo sea permanente gobierne quien gobierne, así como el curriculum que se imparta.
Reflexiones
sobre nuevas prácticas educativas:
- Alguien
destacó que para la transmisión de una idea hay que estar muy convencido de
ella. Y para implementarla en la práctica hay que asumir que se trata de la
construcción de una nueva experiencia educativa lo cual implica mucho trabajo
con el equipo educativo, además de evaluaciones periódicas que darán cuenta de
los logros y las dificultades. El proyecto no es algo cerrado, estará abierto a
la incorporación de ideas nuevas.
- Dificultad en
el trabajo de equipo en el momento de discrepar sin que eso se convierta en una
ofensa o en un querer tener la razón, cuando la importancia de discrepar está
en poder hacerse preguntas y seguir pensando.
- Dificultad en
que los padres se impliquen en el proyecto educativo.
- Se reflexionó
también sobre la dificultad de poner límites. La expulsión como castigo por
haber hecho algo “malo” no es lo formativo. Si es importante que el alumno
pueda pensar las consecuencias de sus actos. No es lo mismo decir “estás
expulsado por lo que has hecho”, que decir ante la expulsión: “mira lo que
tengo que hacer, ¿en que estabas pensando cuando hiciste tal cosa?” El primer
enunciado encarna la ley, el 2º la transmite como sometido a ella. Y esta
diferencia es esencial si queremos que el alumno se responsabilice de sus actos
e implique en su proceso educativo.
El amor es
importante en la educación, pero ¿competir es malo?
- Alguien
destacó que la educación es un arma poderosa para el poder. Se habla del modelo
de USA donde hay 4000 universidades privadas y de ese modo hay muchos ámbitos
de poder y de competencia, y no solo un canal que manda. Las universidades
compiten entre ellas pero también colaboran.
- ¿La
competitividad deportiva es distinta de la competitividad que nos propone el
sistema capitalista?
- Competir sin
pelear es la manera de progresar.
- Hay que tener
seguridad individual para competir. ¿El querer destacar implica destacar sobre
los otros?
- ¿La
competitividad es buena si tú llegas a lo mejor que puedes llegar a ser tú,
porque es contigo mismo?
- Los niños son
competitivos y aprenden a ganar y a perder. Es importante reconocer que algo
estás haciendo mal para poder cambiar.
Competitividad
es como un eufemismo porque en la práctica lo que se expresa es competencia en
relación a los otros y no desarrollo de competencias personales y grupales.
Educar en
valores puede cambiar poco a poco el sistema.
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2ª REUNIÓN DEL
GRUPO DE TRABAJO- DEBATE MADRID
15/02/2013
En este grupo debate
participaron diferentes profesionales del ámbito educativo, pedagogos, tutores,
supervisor de escuelas infantiles, supervisor de tutores de institutos,
psicoanalistas y padres de alumnos.
El debate se abrió a partir de los
comentarios sobre un reportaje que pasaron por TV sobre la educación en
Finlandia. En el reportaje aparece una educadora española que está haciendo un
intercambio, y antes de estar en Finlandia se preguntaba lo siguiente:’ si el
sistema educativo finlandés es tan efectivo ¿por qué no lo copiamos y lo implantamos
en España?’ Y ella misma se contesta: porque no se puede, porque por ej. si hay
algún problema con algún niño el tutor habla con los padres y los padres son
los que se encargan de solucionar el problema, o si un padre quiere conocer el
tutor de su hijo tiene derecho a ir y presenciar la clase, hay coordinación
entre padres y tutores a la hora de educar un niño, y concluye que no es
un problema de modelo que debamos copiar, sino que es un problema de
mentalidad.
Estos son algunos de los puntos de debate
abiertos a partir del reportaje sobre la educación en Finlandia y la
comparación con la educación en España:
- La importancia de la relación de
colaboración entre los padres y los tutores para educar a un niño. En España no es lo más frecuente que
entre padres y tutores se establezca una relación de colaboración, lo que suele
suceder ante un problema con un niño es que se produzca un enfrentamiento,
ambos se defienden frente a la responsabilidad que les corresponde y se echan
la culpa mutuamente. Los padres defienden los errores de sus hijos y los
profesores tienen miedo a las evaluaciones, a las críticas que puedan hacerse
sobre su quehacer, son poco autocríticos con su actividad.
Los padres tienen temor a hacer una
crítica a los tutores, porque si esa crítica no es tomada bien eso podría tener
consecuencias negativas sobre su hijo.
Lo que está en juego es la
responsabilidad de los padres y los profesores, esa responsabilidad en ciertos
casos se vive como culpabilidad y esto no facilita el poder escucharse. El
terreno base en el que todo esto fermenta viene dado por la progresiva
desvalorización social del lugar ocupado por el docente. Y todo es acentuado
por la dinámica competitiva que se establece entre los padres y los tutores.
- Una de las cuestiones que está en directa relación con la falta de
colaboración entre padres y tutores, es algo que se viene denunciando desde
hace un tiempo, y es la cuestión de la falta de autoridad y de cómo el profesor
progresivamente ha ido cayendo de ese lugar. Esta falta de colaboración
trae como efecto la dificultad para sostener la autoridad,
- La importancia de la profesión de
maestro: Diferencia de lugar que tiene que la
profesión de maestro en España y en Finlandia. En Finlandia ser maestro es una
profesión muy valorada y los padres confían en los educadores. Es una profesión
que requiere tener vocación ya que el acceso a los estudios es de mucha
exigencia. En España hay gente que estudia por vocación pero mucha gente
estudia la carrera por no alcanzarle la nota para hacer la que había elegido.
No es una profesión valorada socialmente y el colectivo de los maestros es uno
de los que más bajas tiene por depresión.
- La importancia de los planes de estudio, se plantea como otra diferencia.
En Finlandia los planes de estudio los hacen los tutores y los cambios
políticos no influyen en los planes de estudio.
- La importancia del método: Pensar primero y estudiar después, ese
es un cambio fundamental. El resultado de pensar primero y luego estudiar no es
el mismo que si primero se estudia y luego se reflexiona. El pensar primero y
luego ir a estudiar es lo que hace aflorar la subjetividad ya que se lee desde
las preguntas propias. Primero experimentar y luego pasar a la teoría, no es lo
mismo estudiar botánica plantando semillas, haciendo esquejes, hacer
observaciones, y después preguntarle a la teoría. El camino inverso lleva a
crear excelentes operarios productivos cuya función es no preguntarse nada
sobre la labor que realizan sino ejecutarla con eficiencia. Con ello se
cumpliría con los objetivos de competitividad, sociales y empresariales, pero
esto será de poca ayuda a la hora de desarrollar sus competencias y
potencialidades. Aquí el orden de los factores no solo genera un resultado
diferente en términos de pensamiento sino que genera una actitud diferente. La
actitud inquisitiva es la expresión de un deseo de búsqueda que lleva a la
transformación. La transformación nace con la pregunta y la apropiación del
conocimiento también.
- La importancia de hacerse preguntas: no es fácil preguntarse, entre las
trabas sociales y las inseguridades individuales se hace complicado. También
cargamos con una mala educación en ese sentido. Al no haber pregunta se pierde
el placer de descubrir algoàel Eureka.
- El tema de la competitividad: Retomamos este tema que
surgió al final de la reunión anterior, en la que habían quedado abiertas
algunas preguntas. Se plantea que no es lo mismo ser mejores que ser los
mejores. En el primer caso el deseo de superación es lo que está en juego, en
el segundo es la comparación con el otro.
Si bien es cierto que el afán de
superación aparece desde el principio en el niño, la cuestión es diferente
cuando esto se plantea en lo social, donde ‘el hacerlo mejor’ se transforma en
‘hacerlo mejor que’. Algo que era cualitativo se transforma en ordinal, ser el
primero. La competitividad en términos sociales es una construcción, es mejor
el que más gana, el que más tiene, el que + + +…
La competitividad social es una lucha por
la jerarquía. Cuando hablábamos la reunión anterior de la competitividad del
profesor, hablábamos de la competitividad consigo mismo, el ser mejor no tiene
que ver con una jerarquía, tiene que ver con un reto personal, con la ética.
La pregunta que surge es ¿se puede hacer
compatible la una con la otra? ¿Cómo participar en este universo de jerarquías
operando dentro del marco de la ética?
La manera en que se usa el conocimiento
lleva implícita una ética, puedo usar el conocimiento para tener una relación
de dominio o una relación de interés y colaboración, puedo utilizar el saber
para someter al otro o para interesarlo por el mundo y que aprenda a pensar.
¿Qué es ser competente? Nos planteaba
trabas pensar en éstos términos porque el lenguaje está teñido de ideología,
nos fue más fácil pensarlo en términos de confianza en uno mismo, y en este
sentido estuvimos de acuerdo en que hay que tratar de construir una educación
que la fomente.
La competitividad puede lleva a la consecución
de unos logros, ya sea en lo deportivo, en lo político o en lo económico. La
confianza en uno mismo nos puede llevar a dar la vuelta al mundo en bicicleta,
a crear una escuela o a hacer una granja ecológica en las Alpujarras.
El discurso de la competitividad nos
remite a valores, ya que forma parte de un discurso que prioriza el éxito
económico y social. No se trata de fomentar la competitividad sino de hacer a
los alumnos capaces, en el sentido de capacitados en cuanto a la formación, y
en la actitud de seguridad personal.
Fomentar la competitividad, ¿es el mejor
modo de conseguir que todos puedan? ¿O en la práctica termina generando una
estructura en la que destacan unos pocos y una mayoría se llena de envidias y
rencores?
¿Significa esto que no debemos destacar
los méritos de quienes hacen cosas bien? Todo lo contrario, pero se puede hacer
sin que sea un elogio comparativo, en tanto creemos que se trata de destacar
como mérito los progresos de cada uno.
Entonces, si no nos planteamos la escuela
como un sistema basado en la competitividad, ¿cómo sería un planteo
alternativo? La experiencia de algunos participantes de este grupo nos muestra
que podemos organizarla como un sistema de responsabilidades.
Ante las dificultades que se presentan
cotidianamente en el campo educativo, es importante cada una de las
experiencias que trata de recomponer estos lazos, que son los que efectivamente
podrían ir creando los espacios donde la educación sea posible, una educación
en libertad, entendiendo la libertad como la capacidad para pensar, decidir y
comunicar; y una educación para la felicidad, entendiendo la felicidad como la
capacidad de disfrutar con lo que se hace.
- La importancia de la educación emocional: Si en la educación
infantil está tan clara la importancia de la educación emocional ¿por qué no
hay una continuidad de esta educación en toda la enseñanza? Ya en el pasaje al
2º ciclo de infantil parece que pierde importancia el niño, su desarrollo
madurativo, porque cobran importancia los contenidos. Este salto es
especialmente notorio en el pasaje a la escuela primaria, y a medida que se
avanza vemos cómo la relación del tutor con el alumno se diluye cada vez más en
nombre de los objetivos a alcanzar.
Y aquí entra la competitividad de los
profesores porque se sienten evaluados, serán buenos o
malos educadores según que los
niños alcancen o no los objetivos, pero los objetivos curriculares no
personales. No se tiene en cuenta que si un niño no está sano emocionalmente no
va a poder aprender con facilidad y mucho menos en otra lengua.
Es como si tuviéramos necesidad de que
los niños maduren. Es verdad que en el primer ciclo de infantil atendemos mucho
más a la necesidad emocional, pero al pasar al 2º ciclo se hace necesario que
el niño ya controle esfínteres, que entre a la escuela sin pañal, ya que el
tutor, por la cantidad de niños que tiene en el aula no se puede ocupar del
tema. Y los padres comienzan a agobiarse con ello, y surgen problemas en los
niños para lograr esta adquisición.
Cuando hay unos objetivos que cumplir
muchos padres entran en la dinámica de ‘me da igual si mi hijo es feliz o no’,
‘quiero que mi hijo sea el más listo’, ‘que aprenda inglés’... Otros padres
priorizan el dejar vivir a los niños y no están tan pendientes de los objetivos
que hay que cumplir.
- Otro tiempo de reflexión lo ocupó el tema de los deberes. Una
madre plantea que su hija, que va a la escuela primaria, tiene todos los días 3
horas de deberes, y que esta actitud de la escuela hace que ella se sienta dividida,
porque si bien sabe que es importante apoyar al maestro para que se mantenga la
autoridad, por otro lado está totalmente en desacuerdo con que los niños,
después de estar siete horas en la escuela, tengan trabajo para casa. Para los
niños el juego es muy importante y no les dejan tiempo para ello. Los
profesores no se coordinan para enviar deberes y aplastan a los niños con tanta
tarea.
Muchas veces los padres están de acuerdo
con los deberes porque prefieren que los niños estén todo el día ocupados.
- La
participación de alumnos en el instituto:
Otro tema que el grupo planteó es, que en
el instituto no se le da lugar al alumno para participar en la enseñanza, en
las evaluaciones, en el método de enseñanza. Aunque hay delegados de clase, no
se les da voz para poder participar.
- La formación
de los profesores: Es fundamental la formación de los
profesores, pero no solo en el sentido teórico de su asignatura sino en el
sentido de la relación con los alumnos, formación necesaria para
poder responder desde un lugar profesional frente a los conflictos que surgirán
el aula, cuestión importante en el educar. En el mismo sentido, se trata de que
el profesor sea consciente de su rol fundamental en la mediación de
conflictos. A veces los niños pequeños no cuentan lo que pasa en la escuela por
temor a ser aislados por el grupo, y los profesores no intervienen en la
dinámica del grupo cuando ese es un aspecto fundamental de la educación, mediar
en los conflictos que inevitablemente surgirán en el proceso de socialización
del niño.
Esto conlleva una responsabilidad muy
grande para los maestros y se hace necesario un lugar para reflexionar sobre
situaciones en las que se sienten desbordados. En este sentido el espacio de
intercambio que genera la supervisión permite abordar cuestiones afectivas que
hacen traba para intervenir en el aula desde un posicionamiento profesional.
Para concluir, la pregunta es: ¿Cuál es el nivel de intervención posible para lograr algún cambio? Tal vez se trate de plantear pequeños
objetivos de trabajo, porque la superestructura es muy pesada.
3ª REUNIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO- DEBATE MADRID
1/03/2013
Se inicia el debate con el comentario de
uno de los participantes que hoy por la mañana estuvo haciendo una supervisión
de tutores de apoyo de institutos y una decía que había escuchado la
conversación de dos adolescentes en la que uno le decía al otro: cuando una mujer
dice no, quiere decir si”. Fue un comentario al pasar del que nos reímos porque
la tutora decía que así pensaba su abuelo. Pero después al pensar en el tema se
preguntaba. ¿Qué paso con la educación sexual en los institutos? A partir de
aquí se genero un intercambio de ideas y concluimos que si bien no sabíamos si
este plan de educación sexual había conseguido el efecto buscado que era
reducir los embarazos en la adolescencia, desde luego parece que no contribuyó
a que la sexualidad deje de ser un tema tabú y que sea una parte más de las
relaciones entre los seres humanos de la cual se pueda hablar con libertad.
Esta idea se apoya también en un informe
que hablaba sobre la violencia en la escuela y que fue publicado el año pasado,
donde se reflejaba lo que los jóvenes consideraban maltrato y se observaba la
laxitud de criterios en relación a este tema.
A propósito de estas cuestiones surge el
tema de la educación en valores, algo tan olvidado en la educación actual.
Luego el debate se centró en la implicación
de tutores, alumnos y padres en relación a la educación. Se dejó claro que no
se trata de culpabilizar a los padres por su falta de implicación con la
institución de enseñanza, ni tampoco acusar al docente de no dar con la forma
de llegar al alumno, ni mucho menos de descalificar a este último por su
falta de compromiso en el proceso de su formación académica. En todo
caso, las carencias de los tres estamentos en juego habría que enmarcarlas en
lo que desde el psicoanálisis se reconoce como malestar en la cultura.
Este malestar que podemos llamar
contemporáneo, en realidad tiene más de un siglo de vida, incluso podemos decir
que el psicoanálisis nace como respuesta a este malestar. Sigue siendo
contemporáneo el malestar en la cultura, lo que pasa es que progresivamente se
hace más insidiosa su modalidad.
Ya Lacan en 1938 nos habla en uno de sus
primeros escritos sobre la familia, que la función del padre está sufriendo una
transformación, un declive de la figura de autoridad -señala Roland Chemama- efecto
de los cambios sociales, de los cambios de los modelos familiares que
tienen consecuencias en las relaciones entre los miembros de la familia. La
autoridad que antes se apoyaba en el saber de la experiencia, hoy en día se
apoya en la ciencia y la tecnología, que han destituido el saber de la
experiencia, con lo cual la autoridad paterna tiene hoy –más que nunca- serias
dificultades para sustentarse.
No podemos negar que la autoridad paterna
ha cambiado, pero también comentamos que antes no siempre podíamos hablar de
autoridad paterna y sí de autoritarismo.
Hoy en día la autoridad se mide en
función del éxito obtenido, fundamentalmente económico porque hay una confusión
entre la libertad y el poder hacer que te confiere el dinero.
El malestar contemporáneo se encuadra en
un discurso social apoyado en lo políticamente correcto, que ha ido
arrinconando esta función.
El debate gira en torno a la cuestión de
que habría una mutación del Otro, un discurso social en el que el gran Otro
como referente de la verdad ha mutado al gran Otro de la eficacia. Otro eficaz
que, por ejemplo en el campo de la salud mental, ofrece quitar la angustia
rápidamente, ya, sin preguntarse por la causa, sin pensar, dejando fuera el
sujeto, esto es, dejando fuera el deseo inconsciente. Y esto se encuadra en la
mutación de lo inmediato, de vivir el momento, del presentismo.
Hace más de 50 años que el psicoanálisis
viene denunciando que el discurso de la ciencia, en nombre de su objetividad,
deja fuera al sujeto.
Si bien este cambio de paradigma tiene
raíces difíciles de combatir, se trata de implementar medidas concretas, desde
los docentes, desde las asociaciones de padres, desde distintas asociaciones
profesionales, para abrir la reflexión acerca de que otro tipo de educación es posible.
Desde esta visión se encuadra, por
ejemplo, el ciclo de cine-debate desarrollado en varios Institutos de
Torremolinos, bajo la coordinación de un psicoanalista. Se proyectaron
diez cortometrajes de jóvenes realizadores españoles bajo el lema “Cortos de
amor y desamor”, de escasos minutos cada uno, narrados en lenguaje humorístico
no exento de drama, que dieron pie en un posterior debate a la puesta en común
de los comentarios que los cortos suscitaron. Se trataba de subrayar la
importancia de la experiencia amorosa en el curso del proceso adolescente.
Otros temas sobre los que estuvimos
debatiendo:
- Se retomó la pregunta planteada en una
anterior reunión sobre el nivel de intervención posible para lograr algún
cambio.
El sistema estatal del cual depende el
sistema educativo, evidentemente no es posible modificarlo en el uno por uno,
pero la suma de uno más uno más uno, puede dar lugar a un cambio de tendencia y
a generar una pregunta tal como nos la hacemos hoy aquí.
Ahora bien, este sistema básico a toda
sociedad que posibilita la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes,
sin tener en cuenta las diferencias entre ellos, creando un futuro más
enriquecedor y posibilitando a las generaciones futuras una menor dependencia
del paternalismo gubernamental, difícilmente podrá conseguir esto si no se hace
una reestructuración del sistema educativo más allá de lo político-ideológico,
esto es más allá del partido que gobierne en cada momento.
- Falta de preparación entre
una parte del profesorado, sobre todo de secundaria, para atender a la
diversidad del alumnado y sobre todo a los aspectos emocionales que podrían
facilitar el aprendizaje, ya que parten del desconocimiento de la psicología
del adolescente.
- La enseñanza está orientada hacia los
contenidos casi exclusivamente, sin atender a los demás aspectos
implicados en el aprendizaje.
- La rigidez en las sub-inspecciones
que entorpecen, cuando no impiden, la intervención con el alumnado
más conflictivo, intentando otros acercamientos al adolescente, en lugar
de seguir aferrándose a los planes de estudio.
Este trabajo lo continuaremos en la
Jornada de Sevilla y con las experiencias que se presentarán en los
Talleres. Experiencias que nos servirán para reflexionar, aprender y que
espero nos estimulen para tener una actitud activa y transformadora en esta
tarea tan difícil que es el educar.
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